
La menos mala es que en los surtidores de aquí no existe la posibilidad de seleccionar la cantidad a repostar, entiéndase esos botoncitos donde pone 10€, 20€, etc. tan prácticos en España. Tonta parecía buscando el botón hasta que fuí a preguntar a caja y me dijeron que tenía que hacerlo a ojo. Como para acertar en número redondo...El surtidor marcaba 51,37€.
La peor es que yo no llevaba dinero en metálico y tampoco mi tarjeta de débito (en Alemania se conoce como "EC Karte") funcionaba en la dichosa máquina , así que saqué mi botiquín económico y deslicé la tarjeta de crédito en el mostrador. No la aceptaban. Y yo con el depósito lleno, dos latas de Cola y un paquete de tabaco que abonar.
Moraleja: en algunas gasolineras de Alemania (las que no pertenecen a las "grandes"), no aceptan tarjetas de crédito.
Además de eso, en muchos comercios donde es posible pagar con tarjeta de crédito, se te cobrará a tí la comisión (en España es la tienda o negocio la que asume el coste de la compra a crédito), así que tenlo en cuenta.

En España existe en circulación algo más de 45 millones de tarjetas de crédito, aquí en Alemania no se llega a esa cifra y sin contar que existe el doble de población.
Lo que no puedo contaros es el porqué es así.
Pero Marta Salazar, también desde Alemania nos da su opinión:
1) las mujeres reciben (un gran % de ellas) Haushaltsgeld, esto es, el marido (el proveedor y administrador del dinero) entrega a la mujer una cantidad de dinero semanal (en el mejor de los casos, mensual), para ello, no necesita tarjeta;
2) los hombres, no se consideran hombres, sin el fajo de billetes en el bolsillo (será una señal de potencia o algo así medio freudiano?); para ello, tampoco necesita tarjeta;
3) hay muchos trabajadores ilegales, todos muy honrados y laboriosos, pero... estos no acceden a las tarjetas;
4) la tarjeta se considera -tanto entre los conservadores, como entre los más de izquierda- como un invento diabólico del capitalismo norteamericano :(





































