Esta mañana, como siempre al levantarme, he echado un ojo por la ventana, y cuál ha sido mi sorpresa, al descubrir que todo estaba cubierto de nieve. Como no me lo creía he consultado la página del tiempo para ayer. Anoche la temperatura media fue de -14º, 28 grados menos que hace dos días.
No sé por qué me he pasado una semana con astenia primaveral para que ahora me vengan con estas.
Pero como no hay mal que por bien no venga, como decía mi abuela, he podido probar el schlittenfahren (deslizarse por la nieve con un trineo) de nuevo.
Mi amiga Heike, que como buena alemana, de esto sabe mucho, me ha acompañado a comprarme un trineo para disfrutar del día, puesto que tal como comenté en otro post, sin un schlitten aquí no eres nadie.
Al entrar al supermercado es cuando de veras me he dado cuenta de la verdad tan grande de mi afirmación anterior. Éstos son algunos de los modelos que tenía para elegir.












¿No te parece suficiente? Pero si hasta los hay para bebés!

¿Tienes gemelos? Pues también para ellos.

Y a mí de repente me ha entrado nostalgia de la infancia, me han invadido los recuerdos de mi memoria navideña y no he podido resistirme a este modelo.

Y es que sólo me falta el gorro y los renos...

